jueves, 24 de abril de 2014

EL PERFUME SECRETO DEL MELOCOTÓN, Joanne HARRIS

 EL PERFUME SECRETO DEL MELOCOTÓN,  Joanne HARRIS, 2013. Duomo Editorial

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                      En el perfume secreto del melocotón, Vianne vuelve a Lasquenet, paradigma de los pueblos tradicionales franceses movida por la promesa efectuada a una antigua amiga ya muerta cuya carta la apremia retornar y dejar a su pareja Rouge y su vida bohemia en el río Sena, en Paris. Así, de la diversidad de una gran y cosmopolita ciudad; y no cualquier ciudad, sino la ciudad de la luz, emblema del entendimiento y comprensión de los pueblos, génesis de movimientos estéticos, culturales, políticos... vamos al hermetismo de un pueblo pequeño.

                    Su vuelta, como no podía ser de otra manera, con el viento se produce , al igual que en Chocolat, en un periodo anual especial. Si en la anterior, su llegada coincidía con la Semana Santa cristiana, en esta ocasión se corresponde con el Ramadán islámico.

                                Su aparición reavivará antiguosrecuerdos y rencillas y otros nuevos relacionados con la comunidad musulmana.

                                La acción, siempre impulsada por el viento, crece a medida que se desarrolla la trama llegando a su apoteosis con un elogiable discurso sobre la actitud humana y las relaciones sociales para con sus miembros; alegato a favor de la transigencia y condenando la intransigencia; monólogo sobre costumbres y costumbrismos, sobre la cooperación y rechazo... En definitiva, sobre el ser humano.

                               Escrito en primera persona , el lector es consciente de la dudas, decisiones, determinaciones, pensamientos, reticencias y sentimientos de los distintos personajes: Vianne, le Curé...

                               Las metáforas del texto son ricas y sus alusiones, admirables: el melocotón para la cultura musulmana, el chocolate para la cristiana, el río y los barcos: la gente del río, el viento que altera el humor, el gimnasio, los amigos imaginarios... De modo que con breves pinceladas nos muestra toda una riqueza cultura que merece la pena indagar y conocer.

                             Sin embargo, la prosa sencilla y clara  de Harris animan al lector a adentrarse en ese fascinante mundo de la cotidaneidad humana, del viento que va y viene...de nosotros.

                                                               Mª Cruz Fernández

martes, 22 de abril de 2014

LEGADO EN LOS HUESOS, Dolores REDONDO

LEGADO EN LOS HUESOS, Dolores REDONDO


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           Dolores Redondo continúa en Legado en los huesos (editorial Destino, 2013) la línea argumental inconclusa de El Guardián Invisible (ver reseña 7-04-2014) diversificándola a medida que se suceden los distintos acontecimientos y concluyendo en un elemento único que se entronca con la historia familiar de la protaganista.

         Así, en esta nueva etapa, la inspectora Amaia Salazar se enfrenta a un caso policial cuyas ramificaciones, cual neuronas, y variaciones, tantas como comportamientos humanos hay, le suponen una mayor movilidad geográfica: Pamplona, San Sebastián, Zarautz, Bilbao, Huesca; y, también,  salpicada de monumentos emblemáticos como el museo Guggenheim, el cementerio de Polloe, la Plaza del Castillo... que ayudan al lector a situarse. Ahora bien, la deixis espcacial se centra en Pamplona y Elizondo ( el valle del Baztán).

                        De igual forma, las referencias mitológicas tampoco son baldías: el guardián invisible de Amaia o Basajaun, su antítesis Tártalo ( Tarttalo, el cíclope griego quien es el destructor, enemigo de la raza humana tal y como expone Homero en su obra Odisea), las lamias (lamiñak) o la omnipresente Mari. Gracias a ellos, el lector, conocedor de las peculiaridades de estos seres mitológicos, avanza en la narración.
También nos adentramos en el mundo de los ritos y creencias ancestrales; algunos, cruentos como el sacrificio; otros, supersticiosos como las nueces de la belagile o bruja; ancestrales como los enterramientos de los no-bautizados, tan característicos de esta zona geográfica, cuyo conocimiento se debe a la Inquisición y sus opresivas actuaciones en el medievo.

                      En esta novela, además de enfrentarse a los problemas habituales de su profesión: delincuentes, problemas de autoridad, presión... nos encontramos con una mujer que debe compaginar su vida familiar y laborar; lidiar con las inseguridades de su reciente maternidad cuyo lastre emocional no ayuda a superar; mejorar las relaciones de pareja y... la tentación. En definitiva, una Amaia Salazar más humana.

                     La prosa es sencilla y clara; los diálogos, rápidos y cinematográficos con alternancia de la primera y tercera persona (éstos avisan al lector de la situación anímica de la protagonista); las descripciones tanto geográficas como psico-emocionales, reveladoras; el léxico, preciso y concreto  hasta tal punto de que el glosario sólo ofrece cuatro vocablos que necesitan aclaración puesto que las palabras en lengua vasca (euskalki o desviación del Baztán) se explican de forma breve, sencilla y literaria en el relato.

                    Para resumir, el lector se halla ante una novela de intriga cuya acción crece a medida que avanza con matices visuales y datos inquietantes y un desenlace impactante.

                                                Mª Cruz Fernández

LA FELICIDAD ES UN TÉ CONTIGO, Mamen SÁNCHEZ

LA FELICIDAD ES UN TÉ CONTIGO, Mamen SÁNCHEZ, 2013. Editorial Espasa

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            Con un elenco de personajes de lo más variopinto: el inspector Mancheto, la oronda Berta, la menopáusica Asunción, la insatisfecha María, la flemática familia Crafstman, Barbosa, Bestman... Mamen Sánchez nos presenta una obra llena de símbolos como así reflejan los gentilicios: Crafstman (artesanos de libros o editores), Bestman (un empleado ejemplar), Soleá (estrofa literaria y arte)...

            En clave de humor apreciamos el antagonismo entre el ordenado, metódico y eficiente Norte y el caótico, imprevisible y aparentemente inoperativo Sur.

             Asimismo, revela tragedias sociales como la violencia de género, la estafa, la evasión de capitales...

             Escrito  en una prosa fácil y sencilla cuyo estilo llano anima a su lectura, la obra está enriquecida de alusiones literarias que hacen más jugoso el relato: Tolkien y su obra El Hobbit, la literatura erótica de Sade, R. Francis Burton..., Jack London, Shakespeare, Hemingway... los cuales encuadran el argumento de la obra.
Los diálogos son auténticos como la vida misma; a veces rayan en lo absurdo; otras, son clarividentes. El uso de la tercera persona, lejos de transferir omnipresencia al texto, ayuda al lector a la comprensión de la trama. Nos recuerda a una voz en "off" o la voz de la conciencia.

            Mención especial requiere la cubierta del libro, totalmente acertada a mi entender: con una pared blanca al igual que encontramos en los pueblos del sur de España, de Sacromonte cuya ventana refleja la filosofía vital de ese pueblo. En dicha ventana, tenemos una tetera en color oscuro. De modo que ya desde que visualizamos el libro, podemos observar la antítesis Norte-Su y como la combinación de los opuesto crea un todo integral.

            Un apunte más. Tal y como avisa en la contraportada, este libro puede desatar la hilaridad del lector, por lo tanto, abstenerse los hirsutos.

                                                                      Mª Cruz Fernández

viernes, 11 de abril de 2014

EL SABOR DE LAS PEPITAS DE MANZANA, Katharina HAGENA

EL SABOR DE LAS PEPITAS DE MANZANA, Katharina HAGENA.

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                 La escritora alemana Katherina Hagena alerta al lector mediante una cita del poeta simbolista francés Paul Valèry sobre su visión particular de la memoria.


                 Así, en su obra El sabor de las pepitas de manzana (2011, ed. Maeva) desarrolla su trama argumental en Alemania, en una zona rural cuyo árbol emblemático es el manzano y sus variedades de frutos. Todo un símbolo. Más si tenemos en cuenta que se centra en la historia familiar de tres generaciones vistas a través de sus mujeres ,es decir, desde una óptica femenina: abuela Berta, madre Christa , sus hermanas Inga y Harriet e hija Iris; sus vicisitudes, penurias, sacrificios, alegrías y tristezas enfermedades y curaciones, éxodo y huida.
                                           
                                          La protagonista Iris, filóloga alemana, quien se denomina rescatadora de libros olvidados, o sea, bibliotecaria, regresará al pueblo de su infancia para heredar la casa familiar.
En la búsqueda de su lugar en el  mundo, de su razón vital, le acompañará su amigo de la infancia Max.

                                           Escrito en primera persona, el relato nos acerca a la protagonista. La narración es intimista. Así, leemos su relato percibiéndolo nítidamente como en una voz en "off". Nos atrapa con la sencillez de su prosa y la calidez de sus sentimientos, descritos de forma magistral, al igual que la precisión y la plasticidad de sus situaciones !Si hasta podemos saborear las manzanas dulces y amargas de la familia Deelwater!

                                                                                          Mª Cruz Fernández

lunes, 7 de abril de 2014

EL GUARDIÁN INVISIBLE, Dolores REDONDO.

  El Guardián invisible, Dolores Redondo. 2013. Editorial Destino.


     
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  La donostiarra Redondo nos sitúa en un enclave que ella conoce muy bien: el pueblo de Elizondo y el valle del Baztán a  donde la protagonista Amaia Salazar, inspectora, vuelve para realizar su trabajo.


         Este retorno a su pueblo, cual tragedia griega, traerá consigo una vuelta al pasado que desembocará en una catarsis.


        Escrita en primera persona, tenemos la percepción de Amaia: su truculento pasado familiar, sus relaciones laborales principalmente con el género masculino, sus preocupaciones vitales... que configuran un personaje real, de carne y hueso, con el cual nos identificamos y empatizamos.



                    La escritora mantiene la tensión argumental de forma magistral, de tal modo que el lector no ceja en su lectura hasta la resolución del conflicto. A esto ayuda su prosa rápida, viva, sencilla, clara y amena; sus descripciones sucintas, pero precisas, que focalizan detalles como cámara de enfoque cercano.

                    Así, con Amaia, respiramos el aire fresco de esa altitud, sentimos el frío helador del valle, nos perdemos en el frondoso bosque e incluso creemos ver al Basajaun. La atmósfera de misterio y tensión se ve aumentada gracias a los ritos y creencias de la mitología vasca, elementos fundamentales del folkore autóctono, con los que crecemos los que vivimos en estas localidades. El propio nombre de la protagonista: Amaia, ya nos introduce en este mundo de mitos populares ( Amaia es considerado uno de los nombres femeninos vascos más antiguo), hecho que le sirve a la escritora para contraponer el pragmatismo científico de la protagonista residente en la ciudad y el utilitarismo de los ancestrales remedios y ritos populares.


                   Por tanto, conocedores, desde nuestra infancia, de estos seres mitológicos: Basajaun, Mari, Herensugea... el lector intuye la ruta a seguir, aunque Redondo, a veces, lo despista como buena maestra del suspense que es.

                                                                              Mª Cruz Fernández

lunes, 31 de marzo de 2014

LA SONRISA DE LAS MUJERES, Nicolas BARREAU

        LA  SONRISA DE LAS MUJERES,  Nicolas BARREAU, 2012.
                                                                          Editorial Espasa.


                         
   
 
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El autor francés Nicolas Barreau nos sitúa en la cosmopolita y turística ciudad de  la luz, aunque guía al lector a través de la menos visitada Rue Princesse y la Île Saint-Louis.
                               Atrae su atención ya desde la primera línea al escribir "...un libro me salvó la   vida...", una afirmación que los adictos a la lectura ( entre los que me incluyo) hemos pronunciado alguna vez.

                               Esta hipérbole también sirve para caracterizar de forma breve y eficaz a su protagonista femenina: Aurélie Bredin, quien en cuanto hace su aparición,                                          despierta nuestra simpatía.

                       Esta parisina regenta un restaurante de los denominados "con encanto": Le temps des Cerises (El tiempo de las cerezas), es una experta repostera, cree ciegamente en el destino; es impulsiva, vital, alegre y, además, en la ciudad del amor sufre desamor.


                      Barreau subyuga al lector con su prosa sencilla, clara y rápida. Sus descripciones son plásticas y, así, con unas someras pero certeras pinceladas consigue plasmar personajes sólidos y actuales. Asimismo, le ayuda a inferir el desarrollo de la trama con indicios metafóricos, bien conocidos y  usados ampliamente; ejemplos de lo mencionados tenemos en el anhelado abrigo rojo, un signo positivo de vitalidad y de amor; la lluvia pertinaz, de su desamor; la librería antigua donde encuentra el libro cual  creencia ancestral a través de cuyas normas se logra la felicidad; sin olvidar, el menú de amor de su padre (en el cual merece la pena detenerse) cuya fiabilidad es asegurada. Si funciona, cada uno dirá.


                      El uso de la primera persona por parte de los protagonistas de la obra confiere credibilidad al argumento y logra la empatía del lector. El elenco de personajes, cuya fórmula ha sido un éxito desde los tiempos de Lope de Vega o Shakespeare y utilizada por el Hollywood system en las películas de aventuras, se compone de una protagonista femenina: Aurélie quien cuenta con el apoyo incondicional de su pragmática amiga, maestra de profesión, Bernardette; y de un protagonista masculino encarnado por André, escritor y editor junto con su alter ego Robert Miller, quien está condicionado por su flemático amigo británico Adam.


                   Así, con todos estos ingredientes el resultado es una novela cuya lectura es tan amena  que al finalizar el libro y cerrar se consigue eso: una sonrisa. (!qué no es poco!)

                                                                                    Mª Cruz Fernández


viernes, 28 de marzo de 2014

LA ISLA DE LAS MARIPOSAS. Corina BOMANN.

   LA ISLA DE LAS MARIPOSAS, Corina BOMANN. 

   
    
       
   
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 La escritora alemana Corina Bomann, ex-auxiliar de    dentista, nos transporta en su novela La isla de las mariposas (editorial Maeva, 2013) a Sri  Lanka, Ceylan, en la época colonial inglesa, concretamente a la plantación de té  Vannattuppucci (mariposa)

                     Esta autora, cuyo personaje femenino protagoniza la novela con tintes históricos, nos ofrece una somera explicación del proceso del té: plantación,  recogida, cosechas... y también alude a las luchas étnicas entre tamiles y singaleses y a la antiquísima cultura-religión-creencias tamiles, contextualizando al lector en la obra.

                   Escrito en primera persona, atrae su atención con la premisa de la revelación de un secreto familiar, a la postre cruento, que debe descubrir la última descendiente de la saga Tremayne cuya vida en el siglo XXI  nos resulta cercana. Su trabajo de investigación, cual Sherlock Holmes femenino, estará jalonado de pistas que la transportarán al siglo XIX mediante el género epistolar de diversos estilos: cartas, notas, diarios, hojas de palma... Las voces del pasado que tienen eco en el presente.

                   La estructura cerrada de la obra y el paralelismo de sus dos personajes femeninos: Grace Tremayne y Diana Wgenbach aportan la sensación de dar por concluido ese tomo de la enciclopedia familiar.  Evocan en el lector el fin de una etapa vital y el inicio de otra.


                   Las descripciones de Bomann son plásticas y visuales gracias a su prosa sencilla y precisa; casi podemos ver por el catalejo el Pico de Adán y oler las flores de franchipán. Así, el lector se sumerge en la dicotomía entre la sensualidad de Oriente y el pragmatismo de Occidente; entre el sofocante calor y la pertinaz lluvia; entre la calidez humana y la frialdad de las normas sociales.
  
María Cruz Fernández