Mostrando entradas con la etiqueta letras. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta letras. Mostrar todas las entradas

lunes, 7 de abril de 2014

EL GUARDIÁN INVISIBLE, Dolores REDONDO.

  El Guardián invisible, Dolores Redondo. 2013. Editorial Destino.


     
crédito de imagen
  La donostiarra Redondo nos sitúa en un enclave que ella conoce muy bien: el pueblo de Elizondo y el valle del Baztán a  donde la protagonista Amaia Salazar, inspectora, vuelve para realizar su trabajo.


         Este retorno a su pueblo, cual tragedia griega, traerá consigo una vuelta al pasado que desembocará en una catarsis.


        Escrita en primera persona, tenemos la percepción de Amaia: su truculento pasado familiar, sus relaciones laborales principalmente con el género masculino, sus preocupaciones vitales... que configuran un personaje real, de carne y hueso, con el cual nos identificamos y empatizamos.



                    La escritora mantiene la tensión argumental de forma magistral, de tal modo que el lector no ceja en su lectura hasta la resolución del conflicto. A esto ayuda su prosa rápida, viva, sencilla, clara y amena; sus descripciones sucintas, pero precisas, que focalizan detalles como cámara de enfoque cercano.

                    Así, con Amaia, respiramos el aire fresco de esa altitud, sentimos el frío helador del valle, nos perdemos en el frondoso bosque e incluso creemos ver al Basajaun. La atmósfera de misterio y tensión se ve aumentada gracias a los ritos y creencias de la mitología vasca, elementos fundamentales del folkore autóctono, con los que crecemos los que vivimos en estas localidades. El propio nombre de la protagonista: Amaia, ya nos introduce en este mundo de mitos populares ( Amaia es considerado uno de los nombres femeninos vascos más antiguo), hecho que le sirve a la escritora para contraponer el pragmatismo científico de la protagonista residente en la ciudad y el utilitarismo de los ancestrales remedios y ritos populares.


                   Por tanto, conocedores, desde nuestra infancia, de estos seres mitológicos: Basajaun, Mari, Herensugea... el lector intuye la ruta a seguir, aunque Redondo, a veces, lo despista como buena maestra del suspense que es.

                                                                              Mª Cruz Fernández

lunes, 31 de marzo de 2014

LA SONRISA DE LAS MUJERES, Nicolas BARREAU

        LA  SONRISA DE LAS MUJERES,  Nicolas BARREAU, 2012.
                                                                          Editorial Espasa.


                         
   
 
crédito de imagen
El autor francés Nicolas Barreau nos sitúa en la cosmopolita y turística ciudad de  la luz, aunque guía al lector a través de la menos visitada Rue Princesse y la Île Saint-Louis.
                               Atrae su atención ya desde la primera línea al escribir "...un libro me salvó la   vida...", una afirmación que los adictos a la lectura ( entre los que me incluyo) hemos pronunciado alguna vez.

                               Esta hipérbole también sirve para caracterizar de forma breve y eficaz a su protagonista femenina: Aurélie Bredin, quien en cuanto hace su aparición,                                          despierta nuestra simpatía.

                       Esta parisina regenta un restaurante de los denominados "con encanto": Le temps des Cerises (El tiempo de las cerezas), es una experta repostera, cree ciegamente en el destino; es impulsiva, vital, alegre y, además, en la ciudad del amor sufre desamor.


                      Barreau subyuga al lector con su prosa sencilla, clara y rápida. Sus descripciones son plásticas y, así, con unas someras pero certeras pinceladas consigue plasmar personajes sólidos y actuales. Asimismo, le ayuda a inferir el desarrollo de la trama con indicios metafóricos, bien conocidos y  usados ampliamente; ejemplos de lo mencionados tenemos en el anhelado abrigo rojo, un signo positivo de vitalidad y de amor; la lluvia pertinaz, de su desamor; la librería antigua donde encuentra el libro cual  creencia ancestral a través de cuyas normas se logra la felicidad; sin olvidar, el menú de amor de su padre (en el cual merece la pena detenerse) cuya fiabilidad es asegurada. Si funciona, cada uno dirá.


                      El uso de la primera persona por parte de los protagonistas de la obra confiere credibilidad al argumento y logra la empatía del lector. El elenco de personajes, cuya fórmula ha sido un éxito desde los tiempos de Lope de Vega o Shakespeare y utilizada por el Hollywood system en las películas de aventuras, se compone de una protagonista femenina: Aurélie quien cuenta con el apoyo incondicional de su pragmática amiga, maestra de profesión, Bernardette; y de un protagonista masculino encarnado por André, escritor y editor junto con su alter ego Robert Miller, quien está condicionado por su flemático amigo británico Adam.


                   Así, con todos estos ingredientes el resultado es una novela cuya lectura es tan amena  que al finalizar el libro y cerrar se consigue eso: una sonrisa. (!qué no es poco!)

                                                                                    Mª Cruz Fernández